Competencia certifica que la electricidad ha subido un 83,2 % para el cliente medio en poco más de diez años; casi el triple que el repunte de los sueldos.

Un lujo. Encender la luz se ha convertido en un lujo y la primero intuición y luego certeza que tenían los consumidores quedó ayer confirmada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). En la última entrada de su blog, el supervisor analiza cuánto ha subido la electricidad en los últimos años y concluye que desde el 2003 hasta los primeros nueve meses de este ejercicio lo ha hecho nada menos que un 83,2?%. Y en lo que va de año casi un 5 %. Ratifica el informe que hace un mes situaba a la electricidad española entre las más caras de Europa.

Es decir, que el consumidor medio doméstico, que responde al perfil de quien tiene contratada una potencia de 3,98 kilovatios y un consumo mensual de 210 kilovatios/hora -adscrito a la tarifa de último recurso (TUR) hasta marzo del 2014 y al precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC) desde entonces- ha pasado de abonar 0,13 euros por kilovatio/hora a los 0,24 actuales, impuestos incluidos.

Pero que la factura de luz se haya casi doblado en los últimos doce años es aún más doloroso para los bolsillos si se compara con la evolución que han tenido en el período los ingresos de los hogares, habida cuenta de que también hemos atravesado una crisis de dureza sin precedentes que ha mermado los recursos de las familias. En el caso de Galicia, en aquel 2003 el salario medio estaba en 15.266,49 euros brutos anuales, que en el 2014 se convirtieron en 19.854,44, lo que se traduce en un incremento del 30 %. La conclusión es obvia: la electricidad subió prácticamente tres veces más que lo que crecieron las nóminas de los gallegos.

El encarecimiento de la cesta de la compra, medido a través de la inflación acumulada en esta etapa, fue del 26,4 % en el caso gallego. Nuevamente la comparativa con la evolución de la energía es sorprendente, ya que el precio de la luz triplicó la subida del IPC en el período.

Tanto como el alcohol

Idéntica situación se repite al analizar los principales productos básicos y cómo se comportaron sus precios entre el ese 2003 de referencia y la actualidad (concretamente el pasado septiembre). Y es que solo las bebidas alcohólicas y el tabaco, con un encarecimiento del 90,3?% se sitúa por delante de la escalada de precios facturada por las compañías eléctricas.

Los precios de la enseñanza, con una subida del 55,2 %, o los de la vivienda, frisando el 50 %, se quedan a distancia del 83,2 % del repunte de la luz, en un período en el que, además, otros bienes y servicios, como las comunicaciones o el ocio rebajaron su coste.

Asimismo, si la circunscribimos la comparación a los años de la crisis, el salario medio en Galicia se elevó un 6 % entre el 2008 y el 2014, mientras que la luz se disparó un 52 %, liderando -y a mucha distancia del segundo, ya que los carburantes lo hicieron un 22 %- el incremento de precios de productos básicos.

Competencia llama también la atención sobre cómo en los últimos años se ha incrementado el peso de los peajes (los costes fijos del recibo que se pagan independientemente del consumo que se realice), que han pasado del 40,35 % en el 2011 al 43,17 % actual. Y lo mismo se ha repetido con los impuestos, que se han disparado como consecuencia de la subida del IVA.

Fuente: La Voz de Galicia, 25 de noviembre de 2015