Ambos mercados están casi equiparados tras los trasvases de abonados.

 

El mercado regulado de electricidad ha perdido entre septiembre del 2013 y marzo pasado 3,3 millones de clientes, que han decidido pasarse al libre. Son una media de 180.000 fugas al mes, o 6.000 al día, que, de hecho, a punto están de igualar el número de clientes en uno y otro negocio. Así, de acuerdo con los últimos datos oficiales de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), correspondientes al pasado mes de marzo, en el regulado quedaban 13,2 millones de consumidores y en el mercado libre, 12,2. Solo los distancian menos de un millón de clientes y, si se mantiene el ritmo de traspasos, dentro de medio año, ambos mercados tendrán el mismo número de abonados. Será la primera vez en la historia que ocurra tal cosa.

Las eléctricas estarán encantadas entonces porque ya están haciendo todo lo posible para engordar su cartera de clientes en mercado libre. El sector ha intensificado en los últimos meses las campañas en las que ofrecen el oro y el moro y muchos clientes están cambiando de contrato. Aunque muchos ni saben que al decir sí se pasan al mercado libre. Los comerciales no siempre ofrecen toda la información imprescindible, como comunicar que aceptar tal oferta o descuento en la factura (principal gancho para convencer al usuario) supone pasarse al mercado libre. Y no lo hacen seguramente porque ese adjetivo puede asustar y retraer al convencido consumidor.

 

Pero ¿por qué tanto interés en trasvasar abonados del regulado? Porque en este último negocio el margen de maniobra de las comercializadoras eléctricas es cero, todos los detalles están definidos por el Ministerio de Industria. Manda Soria, no ellas. Aquí, el contrato es inamovible, no ha lugar a descuentos ni ofertas de ningún tipo. En el libre, sí, y son en esos servicios adicionales que ofrecen las eléctricas los que les proporcionan la rentabilidad que no pueden obtener en el regulado. Porque el precio de la energía, más los peajes, suelen ser bastante similares en uno y otro.

Además, los contratos en este negocio se firman con las condiciones acordadas entre las partes.

Mire el nombre en su factura

Para saber en qué mercado se mueve uno bastaría con preguntar a la comercializadora. Pero hay un modo más fácil, tanto como echar mano de la última factura y comprobar el nombre de la empresa que se la ha enviado. Solamente hay seis comercializadoras autorizadas por el Ministerio de Industria para moverse en ese negocio. Pertenecen a los grandes grupos energéticos del país, los que todos tienen en la cabeza, pero con una denominación específica.

 

Sus nombres son Endesa Energía XXI SLU; Iberdrola Comercialización de Último Recurso SAU; Gas Natural SUR; EDP Comercializadora de Último Recurso; E.On Comercializadora de Último Recurso; y CHC Comercializador de Referencia. En Ceuta, además, está autorizada Empresa de Alumbrado Eléctrico de Ceuta Comercialización de Referencia; y en Melilla, Teramelcor.

Si alguna de ellas es la empresa que le remite la factura es que está en el mercado regulado. Si no, en el libre. La duración del contrato en estos suele ser por un año y si tras ese período no está satisfecho puede volver al regulado.

En el mercado regulado pueden estar todos los consumidores domésticos con una potencia contratada inferior a los 10 kilovatios de potencia. Un hogar medio tiene 4.

 

Fuente: La Voz de Galicia, 2 de agosto de 2015

 

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