Las eléctricas ofrecen un producto que permite pagar una cuota fija cada mes. Sin embargo, la contratación de este servicio en ningún caso implica una «barra libre» de energía.

Las facturas de la luz y del gas siguen siendo un verdadero quebradero de cabeza para la mayoría de los hogares españoles. A pesar de las promesas que el Gobierno depositó sobre la nueva factura eléctrica y de los continuos vaivenes del mercado, la energía sigue siendo una de las más frecuentes pesadillas en los presupuestos familiares. Y es que con las continuas subidas y bajadas en el precio de estos suministros básicos, las estimaciones que cada uno se hace en casa no siempre se acercan alsusto que cada final de mes viene en forma de factura.

Ante esta situación, las compañías salían al paso hace unos meses con la comercialización de una revolucionaria tarifa plana de gas y de luz para particulares que permite pagar una cantidad fija cada mes y en la que ya están incluidos el término de potencia y la parte variable de consumo de energía. Pero esta especie de buffet libre de luz y gas que muchos consumidores entienden que viene implícito con la tarifa plana no es tan libre como se esperaba y hay algunos detalles que es preciso conocer antes de lanzarse a su contratación.

¿EN QUÉ CONSISTE LA TARIFA PLANA?

A pesar de su nombre, no es una tarifa plana tal y como imaginamos. Lo cierto es que consiste en la venta de una serie de kilovatios por hora al año que se van pagando en cuotas mensuales.

A la hora de contratar la tarifa plana el consumidor debe valorar su histórico de consumo y sus previsiones; dos factores que determinarán posteriormente la opción que se comprará. Desde 29 euros al mes, en el caso de la electricidad, y desde 15 euros, en el del gas, algunas compañías ofrecen cinco tarifas diferentes -micro, mini, media, maxi y extra- que se ajustan a las necesidades de cada hogar.

Las tarifas más bajas de luz están pensadas para los usuarios que consuman hasta 1.500 kilovatios/hora al año; mientras que las más altas -de hasta 95 euros- son para aquellos que tengan un consumo máximo de 7.000 kilovatios por hora al año. En el caso del gas los precios van desde los 15 euros al mes (cuando el consumo máximo es de 3.000 kilovatios/hora al año) y ascienden hasta los 82 euros al mes si se alcanzan los 20.000 anuales, esta cuota también incluye la parte variable y fija de la factura energética. Sin embargo, es necesario saber que el resto de conceptos -entre los que se incluyen los impuestos y el alquiler de equipos- son facturados aparte y se añaden a la tarifa plana que se haya contratado.

¿PODEMOS CONSUMIR LO QUE QUERAMOS?

El nombre tarifa plana está confundiendo a muchos clientes que, acostumbrados a este tipo de productos en suministros como el teléfono o Internet, creen que el funcionamiento es el mismo que en estos casos, donde se paga una cuota cada mes pudiendo así consumir lo que se quiere. Nada más lejos de la realidad. Las tarifas planas de luz y gas implican un pago fijo cada mes, pero no un consumo ilimitado. Si un hogar se pasa de los kilovatios contratados, a final de año tendrá que regularizar y abonar la diferencia. Y esos kilovatios suelen abonarse a un precio elevado. En caso de que no se haya llegado, lo que se haya ingresado de más se descontará en el siguiente recibo. Los expertos y las organizaciones de consumidores apuntan a que la forma de saber si compensa este tipo de tarifa es si se consigue contratar la potencia exacta que necesita cada familia y además no pasarse nunca de ella.

¿QUÉ VENTAJAS TIENE?

La oferta es interesante para todos aquellos consumidores que deseen saber cada mes cuánto van a pagar por la energía que se consume. La oferta de Gas Natural, por ejemplo, ofrece compensar los meses en los que el consumo puede ser elevado, como los de invierno, con el de aquellos meses en los que el consumo se modera, haciendo a final de año una sencilla cuenta con lo que se ha consumido de más y con lo que se ha consumido de menos.

¿Y QUÉ INCONVENIENTES?

Los excesos de consumo se abonarán a través de un pago adicional por los kilovatios por hora que se han consumido de más, y estos tienen un coste muy elevado, incluso por encima del precio de mercado. Con esta tarifa, los consumidores dejarán de estar pendientes del coste de la energía cada mes para empezar a estarlo por lo que se consume en cada momento para así no pasarse y pagar un sobrecoste.

¿TIENE CONDICIONES DE PERMANENCIA?

Estas nuevas tarifas están sujetas a lo que las eléctricas decidan de forma libre; por lo que el pago puede llegar a tener compromisos de permanencia e incluso sanciones en caso de que se decida cambiar de compañía antes de que el contrato expire. Además, no se puede contratar la modalidad de discriminación horaria para pagar menos en determinadas franjas del día.

La Voz de Galicia, 5 de abril de 2015